ACNÉ

El acné es la condición de la piel más frecuente en el Ecuador. Se caracteriza por la aparición de barros o espinillas en la piel.

Millones de adolescentes y adultos sufren de problemas de acné. Este trastorno puede ser una condición incómoda, difícil de manejar y que, sin la valoración adecuada puede conducir a grandes defectos estéticos como  cicatrices difíciles de manejar y en ocasiones imposibles de revertir. Esta es la razón por la cual el tratamiento oportuno puede hacer la diferencia.

¿Cómo se desarrolla el acné?

Hay cuatro pasos básicos que intervienen en el desarrollo de una lesión de acné.

  • Los folículos pilosos se obstruyen por una sobreabundancia de células de la piel normal. Estas células se combinan con sebo (una sustancia aceitosa que lubrica el pelo y la piel), creando un tapón en el folículo.
  • Las glándulas que producen el sebo, conocidas como glándulas sebáceas, se agrandan durante la adolescencia y la producción de sebo aumenta. Numerosas glándulas sebáceas se encuentran en la cara, cuello, pecho, espalda superior y superior de los brazos.
  • El incremento en la producción de sebo permite el crecimiento excesivo de bacterias que normalmente viven en la piel.
  • El sobrecrecimiento bacteriano provoca inflamación local, lo que provoca la ruptura del folículo. Esto puede conducir a la formación de un grano rojo o sensible.

Causas del acné

Cambios hormonales.-  Los cambios hormonales durante la adolescencia hacen que las glándulas sebáceas se agranden, y aumenta la producción de sebo. En la mayoría de las personas con acné, los niveles hormonales son normales, pero las glándulas sebáceas son muy sensibles a las hormonas.

Con menos frecuencia, los niveles hormonales de las mujeres se ven afectadas por un problema médico subyacente conocida como el síndrome de ovario poliquístico (SOP).

El acné tiende a resolverse entre los 25 años de edad, aunque puede persistir o debutar  durante la edad adulta. El Acné post-adolescente afecta principalmente a las mujeres, en contraste con el acné adolescente, que afecta principalmente a los hombres.  El acné puede exacerbarse  antes del período menstrual, sobre todo en las mujeres mayores de 30 años.

Factores externos. – Los cosméticos a base de aceites utilizados para la piel o para el cabello pueden contribuir al desarrollo del acné. Tienen menos probabilidades de empeorarlo productos «no comedogénicos» a base de agua.

Las personas con acné suelen utilizar jabones y astringentes. Aunque estos tratamientos eliminan el sebo de la superficie de la piel, no disminuyen la producción de sebo;  es más, el uso frecuente o agresivo de  estos agentes en realidad puede empeorar el acné.

Dieta – El papel de la dieta en el acné es controversial. Algunos estudios han encontrado asociaciones débiles entre la leche de vaca y un mayor riesgo de acné, tal vez debido a las hormonas que se producen naturalmente en la leche. Sin embargo, no hay pruebas sólidas de que los alimentos, altos en grasa, lácteos o chocolate aumenten el riesgo de acné.

Estrés – El estrés psicológico probablemente puede empeorar el acné. En varios estudios en estudiantes, la gravedad del acné parece empeorar durante los momentos de mayor estrés.

Trastornos psicológicos ligados al acné

Los individuos aquejados por esta condición, sobre todo si el brote es severo, pueden padecer diferentes trastornos emocionales los cuales redundan en su psiquis, provocando retracción social, baja autoestima, timidez, enfado, frustración e incluso depresión. Es por esto que en el caso de tener hijos adolescentes debemos tener especial cuidado en valorar si el acné que sufren está afectando su vida social. Llevar un hijo al dermatólogo es un hecho muy básico y sencillo que puede solucionar muchos de los problemas que pueda tener.

¿Debemos tratar el acné?

El acné es una enfermedad con un amplio espectro clínico que varía de formas leves a formas extensas y desfigurantes; estas últimas, pueden dejar secuelas físicas y/o  psicológicas permanentes, sin embargo pueden ser evitadas mediante una valoración temprana y un tratamiento adecuado.

Si bien es cierto que no existe una cura rápida para el acné, los dermatólogos podemos prescribir  medicamentos  muy eficaces para controlar su aparición y hasta para eliminarlo definitivamente; no obstante, es necesario no desesperarse, tener paciencia y seguir estrictamente las indicaciones del especialista.

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Tratamiento del Acné

No existe un tratamiento que por sí solo sea efectivo para el acné, por lo que las combinaciones de medicamentos tópicos y/o sistémicos es recomendada.

Ya que las lesiones de acné tardan al menos ocho semanas en madurar, se debe utilizar un tratamiento durante un mínimo de dos a tres meses antes de decidir si el tratamiento es eficaz.

Higiene de la piel – Lavar la cara no más de dos veces al día usando un sustituto del jabón y agua tibia (no caliente). Algunos proveedores recomiendan utilizar las manos para lavar la cara y evitar el uso de un paño o una esponja vegetal. El lavado vigoroso  puede empeorar el acné y dañar la superficie de la piel.

No pellizcar o exprimir las espinillas, ya que puede empeorar el acné causando inflamación, infección  y cicatrices.

Hidratantes – El uso de una crema hidratante minimiza la sequedad y descamación de la piel, que son efectos secundarios comunes de algunos tratamientos para el acné. Las cremas hidratantes que están etiquetados como «no comedogénicos» tienen menos probabilidades de bloquear los poros de la piel.

Protección solar – Algunos tratamientos para el acné aumentan la sensibilidad de la piel a la luz solar. Para minimizar el daño de la piel, se debe evitar la exposición excesiva al sol y usar un protector solar de amplio espectro y con FPS 30 o más alto (bloquea los rayos UVA y UVB) antes de la exposición.

Tratamiento específico: tópico, con medicación oral o una combinación de ambos que pueden incluir, antibióticos, retinoides, y hormonas.

Su dermatólogo es la persona indicada para hacer un diagnóstico, terapéutica y seguimiento correctos.

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